A la mitad de la gruta está el río subterráneo que pasa 30 metros abajo del nivel del sendero, en el que se camina sobre  la gruta, mismo que sale a la superficie al pie del cerro en el que se ubican las grutas,  formando un ojo de agua, donde tradicionalmente se hace una celebración el 2 de febrero para que el río se mantenga con agua todo el año. En tiempo de lluvias, el río crece y por exceso de agua se pone lodosa y de color colorada; en tiempo seco se pone limpia y cristalina.

El manantial cristalino que forma el río San Sebastián es aprovechado para nadar en las pozas u honduras. El sitio está rodeado por un amplio llano de aproximadamente 2,000 metros cuadrados, creando un entorno con una bella panorámica formada por  vegetación  y áreas con árboles de más de 60 metros de altura,  en donde pueden practicar  algunas actividades de recreación y convivencia.

La carretera de terracería se ubica paralela al río San Sebastián donde se encuentran  sabinos de diferentes tamaños.

Todo el conjunto forma un agradable paisaje.

 
 
 






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